CITIC Tower

El rascacielos que desafió la lógica de la arquitectura vertical contemporánea

CITIC Tower (China zun)
CITIC Tower (China zun)
Ciudad
Pekín (China)
Altura
528 m
Número de plantas
109
Uso principal
Oficinas
Año de inauguración
2018
Área de desplante
11.478 metros cuadrados
Ascensores
100
Arquitecto
TFP Farrells
Promotor
CITIC Pacific Group
Presupuesto
3.800 millones de dólares

En el corazón financiero de Pekín, entre avenidas de tráfico incesante y sedes corporativas de escala monumental, se erige una estructura que desafía tanto a la gravedad como a las convenciones del diseño urbano moderno. Con sus 528 metros de altura y 108 plantas sobre el terreno, la CITIC Tower -popularmente conocida como China Zun– no solo es el edificio más alto de la capital china, sino una de las obras de ingeniería vertical más deslumbrantes del siglo XXI.

A diferencia de los rascacielos convencionales que suelen estrecharse a medida que ganan altura para reducir el empuje del viento, la CITIC Tower dibuja una silueta curva que se contrae en el centro y vuelve a ensancharse en la cumbre. Este diseño rinde homenaje al zun, una vasija ceremonial de bronce utilizada para el vino en la antigua China.

El jarrón de los dioses

El germen del proyecto nació con la premisa de crear una torre que representara la identidad china sin caer en réplicas folclóricas. El estudio de arquitectura TFP Farrells aportó el concepto conceptual inicial, mientras que la prestigiosa firma internacional Kohn Pedersen Fox Associates (KPF), junto con el Beijing Institute of Architectural Design (BIAD), desarrolló el diseño arquitectónico definitivo.

La inspiración del zun -objeto litúrgico utilizado durante las dinastías Shang y Zhou– otorgó al rascacielos un valor simbólico. En la tradición china, el zun evoca la elegancia, la hospitalidad y la conexión entre el cielo y la tierra.

El diseño de la CITIC Tower homenajea al zun, una vasija ceremonial de bronce utilizada para el vino en la antigua China

La fachada de la torre se contrae en su tramo central creando una cintura estilizada, para luego abrirse suavemente hacia el cielo. Esta geometría exigió una precisión milimétrica en el modelado paramétrico 3D, ya que cada una de sus placas de planta cambia progresivamente de dimensión a lo largo de los más de 500 metros de elevación.

Ingeniería extrema: cómo sostener un gigante de más de medio kilómetro en zona sísmica

Pekín se sitúa en una zona de elevada actividad tectónica, lo que convierte la edificación de superestructuras en un desafío técnico sin precedentes. Así, la firma de ingeniería Arup diseñó un sistema estructural capaz de soportar aceleraciones de terreno severas. 

Para lograrlo, se combinó un potente núcleo central de hormigón armado con un megamarco perimetral de acero y hormigón. La base del edificio se ancla mediante soportes masivos en las esquinas que parecen clavarse en la tierra, distribuyendo las cargas mecánicas de manera uniforme. 

La forma acampanada de la parte superior de un edificio suele incrementar la resistencia aerodinámica al viento. Sin embargo, los ingenieros recurrieron a pruebas de túnel de viento para suavizar las esquinas de la CITIC Tower, logrando que el flujo de aire rodea la estructura reduzca las turbulencias y las oscilaciones en los pisos superiores.

Anatomía de la CITIC Tower: distribución y vida interior

Lejos de ser un mero hito visual en el horizonte urbano, la CITIC Tower está concebida como una auténtica ciudad vertical capaz de albergar la actividad diaria de miles de profesionales. Con una superficie construida que supera los 427.000 metros cuadrados, distribuidos entre sus pisos sobre el terreno y sus ocho plantas subterráneas, la gestión y distribución del espacio interior respondió a un meticuloso plan de arquitectura funcional.

Los niveles subterráneos más profundos funcionan como el gran motor logístico del edificio. Además de amplias zonas de aparcamiento y centros de procesamiento técnico, estas plantas conectan directamente con la red de transporte público y el metro de Pekín, integrando un espacio comercial dinámico que sirve de transición entre la calle y las alturas.

La CITIC Tower tiene un mirador acristalado de 360 grados.

En la superficie, la experiencia comienza en un imponente atrio de acceso iluminado por luz natural. Este gran vestíbulo de doble altura actúa como la carta de presentación de la torre, dando paso en las plantas inmediatamente superiores a un moderno centro de conferencias equipado con auditorios y salas de reuniones para eventos de gran escala.

A partir del séptimo piso y hasta rozar el cielo en la planta 102, el edificio despliega su principal razón de ser: espacios de oficinas de alta eficiencia. La curvatura exterior de la fachada no es un simple capricho estético, sino que permite ofrecer plantas más amplias en la base y en la parte superior, optimizando la entrada de luz natural en cada rincón. En estas plantas se localizan la sede central del gigante estatal CITIC Group, la matriz del China CITIC Bank, así como grandes delegaciones corporativas de titanes tecnológicos como Alibaba Group y Ant Group.

El broche de oro del edificio se sitúa en los niveles más altos. Las plantas 105, 106 y 107 albergan zonas ejecutivas de alta gama y un espectacular mirador panorámico que ofrece una vista de 360 grados sobre toda la metrópoli pekinesa, la Ciudad Prohibida y las montañas que bordean la capital.

El rascacielos alberga un espectacular mirador panorámico que ofrece una vista de 360 grados sobre Pekín

Para articular el desplazamiento interior de esta inmensa masa humana, los ingenieros implementaron un avanzado sistema de movilidad vertical. La torre cuenta con decenas de ascensores ultraprácticos de dos pisos, organizados mediante rutas según zonas e inteligencia de asignación de llamadas, lo que garantiza que los usuarios puedan desplazarse entre la base y las plantas más altas reduciendo los tiempos de espera a menos de 30 segundos.

La hazaña de su construcción: una fábrica voladora en las alturas

La construcción de la CITIC Tower comenzó a finales de 2011 a cargo del grupo China Construction Third Engineering Bureau. Uno de los mayores hitos técnicos fue la utilización de una plataforma de construcción integrada autoelevable. Esta estructura metálica, instalada sobre el núcleo central del edificio, subía hidráulicamente a medida que la torre crecía. La plataforma incluía grúas de gran tonelaje, zonas de almacenamiento de materiales y talleres protegidos contra el viento y el frío invernal de Pekín, permitiendo trabajar con estándares de fábrica a más de 400 metros de altura.

En la cronología oficial de la CITIC Tower destacan las siguientes fechas.

Septiembre de 2011: ceremonia oficial de colocación de la primera piedra. 

Mayo de 2012: inicio formal de las obras de cimentación profunda. 

Agosto de 2016: la torre supera en altura al China World Trade Center Tower III, convirtiéndose en el edificio más alto de Pekín. 

Agosto de 2017: finalización de la estructura principal a 528 metros. 

Finales de 2018: entrega e inauguración oficial del inmueble. 

El legado arquitectónico del ‘China Zun’

En la cima del rascacielos se ubica un helipuerto plenamente operativo que ostenta el récord de ser el helipuerto en azotea más alto del mundo, diseñado para operaciones de evacuación médica y transporte de altos ejecutivos. 

Poco antes de la inauguración de la torre en 2018, las autoridades urbanísticas de Pekín introdujeron una estricta normativa que limita la altura máxima de las nuevas edificaciones en el distrito financiero a 180 metros. El objetivo principal fue descongestionar el tráfico urbano e impedir que nuevos rascacielos interfirieran en las vistas y en la seguridad de zonas institucionales clave de la capital.

El skyline de Pekín con la CITIC Tower dominando.

Esta regulación garantiza que la CITIC Tower mantendrá su título como el gigante indiscutible de Pekín durante muchas décadas, sin que ningún otro rascacielos pueda disputarle el horizonte.

Así, la CITIC Tower es mucho más que un ejercicio de fuerza estructural y poder financiero. Su capacidad para combinar la memoria histórica china con la ingeniería contemporánea la ha consolidado como un referente de la arquitectura sostenible e icónica en Asia.

Además, ha sido galardonada con la certificación internacional LEED Gold por su eficiencia en la gestión del agua, la iluminación LED integrada en las costillas verticales de su fachada y sus avanzados sistemas de filtrado de aire.

Sin duda, la CITIC Tower demuestra cómo los rascacielos del siglo XXI pueden erigirse como símbolos de identidad cultural sin renunciar a la funcionalidad técnica y ambiental que exige el futuro.