Desalojan un rascacielos en Manhattan por riesgo de colapso tras detectarse graves problemas estructurales
El edificio de 37 plantas ubicado en pleno Midtown de Nueva York presentaba importantes grietas y deformaciones visibles

El edificio afectado es la antigua sede corporativa del grupo farmacéutico Pfizer.
La ciudad de Nueva York vivió este martes una de las mayores alertas de los últimos años cuando un rascacielos en obras situado en pleno Midtown de Manhattan tuvo que ser evacuado de urgencia. El aviso se dio tras detectarse importantes daños en varios de sus elementos de carga. Aunque finalmente no se registraron heridos, el incidente movilizó a decenas de efectivos de emergencia y obligó a desalojar edificios vecinos ante el temor de un posible colapso parcial de la estructura.
El edificio afectado se encuentra en el 235 de East 42nd Street, a escasos metros de la estación de Grand Central Terminal y muy cerca de algunos de los rascacielos más emblemáticos de Manhattan. Construido en los años setenta como sede corporativa de la farmacéutica Pfizer, actualmente está siendo sometido a una profunda transformación para convertirse en un complejo residencial de lujo con más de 1.500 apartamentos, uno de los mayores proyectos de reconversión de oficinas a viviendas de Nueva York.
Dos columnas deformadas desencadenaron la emergencia
La alarma saltó poco antes de las ocho de la mañana, cuando comenzaron a caer ladrillos desde la fachada del edificio. Tras acceder al interior, los inspectores del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) y del Departamento de Edificios (DOB) detectaron un problema mucho más preocupante: dos columnas estructurales habían comenzado a curvarse en torno a la planta 21 y varios forjados presentaban grietas y deformaciones visibles.
Los sensores instalados posteriormente confirmaron que la estructura seguía registrando pequeños movimientos, por lo que las autoridades tomaron las máximas precauciones. Así, el edificio fue evacuado de inmediato y se prohibió el acceso mientras ingenieros especializados estudiaban la forma de estabilizar la estructura mediante refuerzos temporales.
La emergencia también obligó al desalojo preventivo de varios edificios colindantes, entre ellos un hotel, oficinas, residencias y una guardería
La emergencia no afectó únicamente a este rascacielos en Manhattan. Por el riesgo de un eventual fallo estructural que pudiera afectar a inmuebles próximos, las autoridades ordenaron también el desalojo preventivo de varios edificios colindantes, entre ellos un hotel, oficinas, residencias e incluso una guardería con alrededor de 400 niños. También se cortó el tráfico en varias calles del entorno, una de las zonas con mayor actividad de Manhattan.
Asimismo, el alcalde de Nueva York compareció durante la jornada para confirmar que no se habían producido víctimas, y que todos los trabajadores habían podido abandonar el edificio con seguridad. Al mismo tiempo pidió evitar la zona hasta que los técnicos determinaran que el inmueble no suponía un peligro para la población.
Un ambicioso proyecto para transformar oficinas en viviendas
El edificio afectado en cuestión es la antigua sede mundial de Pfizer, inmueble que forma parte de uno de los proyectos de reconversión más ambiciosos de Nueva York. Y es que el plan contempla transformar por completo un edificio de oficinas construido hace más de medio siglo en un moderno complejo residencial, además de ampliar su altura mediante la incorporación de nuevos niveles.
Este tipo de operaciones se han multiplicado en los últimos años como respuesta al aumento del teletrabajo y al descenso de la demanda de oficinas tras la pandemia. Así, numerosos promotores consideran que reutilizar antiguos edificios corporativos puede contribuir a aliviar la escasez de vivienda que sufre Manhattan.
El edificio afectado está inmerso en un proceso de reconversión inmobiliaria para convertirse en un moderno complejo residencial
Sin embargo, la complejidad técnica de estas intervenciones también es muy superior a la de una construcción desde cero. Adaptar estructuras diseñadas hace décadas a nuevos usos exige modificar instalaciones y distribuciones interiores, lo que incrementa notablemente la dificultad de las obras.
Los ingenieros trabajan para estabilizar el edificio
Durante toda la jornada los equipos de ingenieros trabajaron junto a los servicios de emergencia para evaluar el estado del edificio. Además, las autoridades explicaron que la prioridad era asegurar la planta afectada mediante refuerzos provisionales antes de permitir el acceso de más personal técnico.
Paralelamente, se utilizaron drones y sistemas de monitorización para comprobar si las columnas continuaban desplazándose y detectar así cualquier cambio en tiempo real.
Horas después, los responsables municipales anunciaron que el edificio había logrado estabilizarse y no se habían registrado nuevos movimientos relevantes. Aun así, el rascacielos permanecerá bajo vigilancia mientras continúan las investigaciones para determinar el origen exacto del fallo estructural.

