Termina la construcción de One Shanghai, un rascacielos con estructura fragmentada inspirado en los callejones de China
El estudio RSHP corona el proyecto de 38 plantas y 186 metros de altura respetando el entorno del histórico Zhang Garden

Vista de One Shanghai, el nuevo rascacielos chino con estructura fragmentada.
La arquitectura vertical en las grandes metrópolis asiáticas suele asociarse a bloques imponentes de cristal y acero que imponen su presencia sin mirar demasiado al pasado. Sin embargo, Shanghái rechaza este concepto con la finalización oficial de One Shanghai, un rascacielos de uso mixto que demuestra cómo la modernidad y la tradición urbana pueden integrarse a la perfección.
Firmado por el prestigioso estudio británico de arquitectura RSHP y promovido por China Resources Land, este nuevo coloso de 186 metros de altura y 38 plantas se ha levantado en pleno distrito de Jing’an, convirtiéndose de inmediato en un referente sobre cómo deben proyectarse las ciudades del futuro.
Un diseño fragmentado inspirado en los callejones centenarios
Ubicado en la concurrida calle Shimen First Road, el gran desafío de este proyecto era su vecindad directa con el Zhang Garden, un histórico enclave famoso por sus tradicionales villas de estilo ‘Shikumen’ de más de un siglo de antigüedad.
Para evitar que un edificio de gran altura devorara visualmente la escala del vecindario, los arquitectos idearon una solución volumétrica muy singular. En lugar de un bloque compacto, el rascacielos se eleva dividido en tres volúmenes verticales independientes que van ganando longitud de forma gradual hacia el norte. Esta geometría imita la trama y la retícula de los callejones históricos que lo rodean, logrando una transición visual armónica entre el pasado y el presente.
One Shangai fue galardonado recientemente como Mejor Edificio y Mejor Edificio de Oficinas en los premios del Council on Vertical Urbanism China
Uno de los grandes atractivos funcionales de One Shanghai es su integración con la movilidad urbana. El complejo se conecta de manera subterránea directa con la red de tres líneas de metro de la ciudad, permitiendo a los trabajadores y visitantes acceder al interior de la torre sin necesidad de salir a la superficie.
Además, rompiendo con la clásica estructura de los rascacielos de oficinas, el vestíbulo principal no se sitúa a pie de calle, sino que se ha elevado por encima del zócalo comercial. Esta decisión libera por completo la planta baja, transformándola en una plaza pública abierta al tránsito peatonal y conectando las calles circundantes con las estaciones de transporte.
One Shanghai, galardonado internacionalmente

Con una superficie total construida de 89.000 metros cuadrados, el interior del edificio prioriza la flexibilidad laboral y la entrada masiva de luz natural gracias a unas plantas diáfanas. Su fachada incorpora lamas de protección solar y cristales de alto rendimiento que reducen el impacto térmico, adaptándose a la paleta cromática de los edificios históricos colindantes.
En la parte más alta del rascacielos, los jardines en la azotea ofrecen impresionantes vistas panorámicas del skyline de Shanghái, sumando un pulmón verde enfocado en el bienestar de los usuarios.
Este enfoque integral de respeto al entorno y excelencia en ingeniería ya ha tenido su recompensa: el proyecto fue galardonado recientemente como Mejor Edificio y Mejor Edificio de Oficinas en los premios del Council on Vertical Urbanism China. Así, One Shanghai se consolida como una auténtico modelo de urbanismo integrador.

